Artesanía y diseño son disciplinas que, a priori, pueden resultarnos opuestas. Al menos en su concepción primigenia. El saber hacer tradicional artesano choca diametralmente con el concepto de tecnología el cual, en la mayoría de las ocasiones, asociamos indisolublemente (y de manera inconsciente) al diseño.

Pero nada más lejos de la realidad. Complementarias, pero no opuestas. Y es de las sinergias que se intercambian entre ellas, de donde florecen proyectos tan interesantes como el que presentamos en Ars Fatum.


Ars Fatum es un proyecto de Terracota Mérida y Samuel López-Lago.